Categoría: Sexualidad

Temor Homosexual

TEMOR HOMOSEXUAL. TOC HOMOSEXUAL

Tú siempre fuiste un “hombre hecho y derecho”. Te atrajeron desde pequeño las mujeres, seguramente tuviste un despertar sexual precoz. El otro sexo te fascinaba desde niño, quizás también te asustaba un poco. Todas tus relaciones han sido con chicas.

En tu infancia ya hubo fantasías y temores varios: a la muerte de familiares queridos, a que enfermaran. Te preocupabas cuando se retrasaban en llegar. A veces fantaseabas que si moría papá, podrías despertar compasión en la niña de la que estabas enamorado.

Con papá siempre tuviste una relación ambivalente. Entre amor y admiración y a veces un poco de odio y temor.

Estaba claro que eras heterosexual. No había dudas. Tenías amigos hombres, pero nunca te atrajeron.

Un día algo pasó en tu cabeza. No sabes si fue ese sueño donde soñabas que tenías una relación con un hombre, o esa chica con la que fallaste sexualmente y eso te hizo pensar ¿será que no me gustan las mujeres?, o quizás alguien cercano contando una historia dónde un hombre felizmente casado y con hijos, un buen día decidió irse con otro hombre. Y tú pensaste ¿por qué no me puede pasar a mi? O quizás sólo alguien que te preguntó ¿no serás gay? No importa qué fue exactamente: ya se había sembrado la duda en tu cabeza ¿No seré homosexual? Y la angustia se apoderaba de ti en esa pregunta.

Empezabas a evitar los gimnasios y todos los lugares donde pudiera surgir un contacto más cercano con tu mismo sexo.

Y además, no sabías qué hacer, porque  pensabas que te estabas volviendo loco, pero la idea aparecía con tanta certeza que ya parecía que mirabas a los hombres y te gustaban, que ya no sentías deseo por las mujeres Pero ¿y si voy a un psicólogo y me dice que soy gay y que ya puedo salir del armario?

No estás en ningún armario. Y no te estás “convirtiendo en gay” como dicen los pacientes que padecen este temor homosexual. Esto es más frecuente de lo que crees, hay muchos hombres que lo sufren, también mujeres. Es un trastorno, generalmente obsesivo, que tiene cura. No es homosexualidad.

Es una crisis de duda, te ha pasado otras veces, dudas de todo, te cuesta tomar una decisión, pero ahora la duda está en tu línea de flotación, la duda es sobre tu propia orientación sexual, dónde más duele. Pero es una duda como las que ha construido otras veces tu pensamiento obsesivo. Tiene tratamiento, no dudes en consultar. Podemos ayudarte a recuperar tu confianza en tu masculinidad.

Tratamiento de la Impotencia Psicógena

El 90% de los casos de impotencia no tienen un origen orgánico. Son impotencias de origen psíquico o psicológico. Si bien es verdad que la impotencia a cierta edad (mayores de 50) con factores de riesgo cardiovascular (hipertensión, diabetes, hipercolesterolemia, tabaquismo u obesidad) puede ser indicativa de lesiones vasculares, esto sólo ocurre en un 10% de los casos.

Otras causas de impotencia orgánica o física son los fármacos: los antidepresivos utilizados en el tratamiento de la depresión o los betabloqueantes usados para el tratamiento de la hipertensión son frecuente causa de impotencia. Pero si has acudido a tu urólogo y te ha dicho que todo va bien y que no encuentra nada físico, entonces lo que te pasa es psíquico y tiene un tratamiento eficaz.

¿Quieres saber si tu impotencia es psíquica o física?

Para distinguir una impotencia psicógena o psíquica de una impotencia orgánica o física, hay una serie de características:

  • La impotencia psíquica es un fallo al querer realizar el acto sexual con una mujer, pero la falta de erección a veces no se produce en la masturbación y no impide las erecciones matutinas. Sin embargo, la impotencia física afecta también a la capacidad de erección matutina y a la erección durante la masturbación.
  • La impotencia psíquica sucede con unas mujeres mientras que no sucede con otras, depende de la mujer con la que se intente tener relaciones sexuales se es o no potente, eso no ocurre en la impotencia física, donde independientemente de la mujer, siempre o casi siempre hay impotencia.

Si te sucede alguna de estas cosas, es que tienes una impotencia psíquica. La impotencia psíquica se produce por diversas razones, en cada paciente hay diferentes problemáticas y fantasías en juego, cuestiones que solo se pueden aclarar y resolver en el diván de un psicoanalista. Un ejemplo es el miedo al contagio o al embarazo. Hay hombres que temen contagiarse al mantener relaciones sexuales, o que temen dejar embarazada a la mujer, y esto les lleva a “protegerse” de la relación sexual mediante la impotencia.

Llevamos más de quince años ayudando a parejas a recuperar su sexualidad y a hombres a recuperar su potencia. Si el urólogo te ha dicho que lo que tienes es psicológico, no lo pienses más, ponle remedio, consúltanos. Nuestra formación tanto en el campo de la Medicina como en el del psicoanálisis nos permite darte una atención muy precisa.